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lunes, 16 de agosto de 2010

El divorcio de mis padres


El día martes 13 de Enero -qué día para más irónico- mis padres firmaron ante el notario esa acta fatídica, esa acta que destruye hogares, esa acta que deja desamparados a muchos niños, esa acta que va en contra de todos los organismos del amor, esa acta que separa a dos supuestas almas gemelas, esa acta la cual decide que dos peronas naturales se digan un 'hasta nunca' después de 25 años de matrimonio y dejen a un pobre hijo, un retoño, un querubín de 25 años con una ansiosa necesidad de buscar un terapeuta para aliviar los dolores psicológicos que conlleva esta ruptura tan quejumbrosa. Sí, esa acta del divorcio.

Mis padres tomaron la decisión de divorciarse, de separarse legalmente. Lo rescatable de todo ello es que lo tomaron con calma, la decisión fue unánime e inmediata, incluso me atrevo a decir que firmaron felices, casi riendo, festejando por dentro, burlándose del notario. Firmaron y se dieron las gracias, que se volverían a ver pronto.

¿El motivo?

Pues mi padre se va a volver a casar pronto con su nueva pareja, mi nueva 'madre', mi madrastra, la que se va a querer ganar mi cariño y confianza. ¡Qué desfachatez la de este hombre! pedir el divorcio hace unos días, firmarlo pronto y casarse en un mes con..."la otra". Y eso no es todo, ya habían contraído nupcias por religioso ya que mis padres nunca lo hicieron por esa vía. No me queda otra que tener que aceptar a aquella mujer. A la cual voy a tener que verla los fines de semanas cuando mi padre vaya a buscarme por el derecho de visita que va a obtener en el caso que peleará por la custodia de su primogénito. Ella es una persona muy carismática y tengo la certeza que nos llevaremos bien, espero que me gane comprándome cosas. Sí, soy fácil de convencer.

Por otro lado, mi madre tampoco se queda atrás. Ya tiene nuevo pretendiente e incluso ya conviven juntos. Chileno, él. Le lleva diez años y al parecer es un tipo amable y tiene profesión: Ingeniero Industrial. Lo que buscan las mujeres hoy en día es un tipo con profesión que les brinde seguridad y protección, con el perdón de las féminas. Yo soy un fiel guardián de mi madre al la cual DEBO proteger con recelo, es por eso que lo tengo entre ceja y ceja al chilenito que, por cierto, lo que me agrada de él es que tiene un bonito, varonil y sexy nombre: Fernando.

Sin embargo, todo este asunto del divorcio me deja en estado de 'shock' ya que mis padres llevaron, repito, 25 años de matrimonio civil. Voy a necesitar años de terapia para esta ruptura tan abrumadora, años para poder asimilarlo, comprenderlo y aceptarlo. Dios, en verdad que los que más sufren en un divorcio son los pobres niños. Lo peor de todo es que aun no sé con quién voy a tener que vivir, aun no me pregunta el juez con quién decido irme y tampoco quiero que lo haga. No quiero herirlos, aunque poco me debería importar ya que ellos ya han abierto una brecha en mi corazón.

Bueno, para no entrar en redundancia les comento que mis padres, estaban casados 25 años, pero, tenían la misma cantidad de años separados. Es decir, nací yo y se separaron. Supongo que por el bien de cada uno. Toda la introducción es una sátira, una oda a un hecho que en realidad sucedió. Como ya llevaban 25 años separados y no se habían divorciado aun pues ya era el momento de hacerlo y como mi padre vino a Tacna para el matrimonio de mi prima pues aprovecharon la oportunidad y lo hicieron, incluso fui a la notaría y todos felices y contentos.

Me alegra muchísimo que mis padres se lleven bien, son amicales uno con el otro y están pendientes de mí. Me pone contento que, así, cada uno con su propia vida aun los una un motivo. Su precioso retoño. Sí, tengo complejo de Narciso. A ambos los quiero mucho y son excelentes personas y maravillosos padres. Me crié con mi madre pero siempre sentí cerca a mi padre. Ahora por los estudios decidí irme a Lima y vivir con mi padre al cual lo conocí mejor. Lo considero mi mejor amigo, es hilarante, todo un personaje pintorezco, muy gracioso y sobretodo una persona muy desprendida y de un corazón enorme. Me atrevo a decir que lo admiro. Si algún día llego a ser la mitad de persona que es él me voy a sentir realizado.

Así que a mi futuro hijo, le digo: Voy a hacer hasta lo imposible para ser como mi padre, para que tú, Giacomo -así se va a llamar mi hijo- tengas un excelente padre y llegues a sentir lo que yo estoy sintiendo por él.

Finalmente, quiero decirle a todos aquellos lectores que han tenido la pena de ver a sus padres divorciarse a tener que ver las largas discusiones y peleas que han llevado a separarse -felizmente nunca ví a mis padres discutir- que no se derrumben, por el contrario, recuerden que sus padres lo hicieron por el bien de ellos, debemos comprenderlos porque uno nunca sabe lo que nos depare el futuro. Y sobretodo, conozcan bien a sus padres, yo lo he hecho tarde pero aun me quedan muchos años para gozarlos y realmente es especial pasar el rato con ellos.

Feliz divorcio queridos padres :)

1 comentario:

Gabriela Cubas dijo...

Definitivamente odio el nombre que le quieres poner a tu futuro hijo já, y coincido mucho con Coelho cuando dice que libertad no es ausencia de compromiso , pero exacto el amor es libre y por esa libertad es que suele ser perecedero,pero cuando se vuelve infelicidad cotidiana es mejor dejarlo ir.